Construcción de la nueva Iglesia

Condiciones para construir la iglesia de Santa María Magdalena

Condiciones y trazas

de la obra de la Iglesia

Trazas, subasta y adjudicación

Desde comienzos del siglo XVI las obras en la antigua iglesia mudéjar eran cada vez más frecuentes; por otra parte se quedaba pequeña tanto para el culto como para realizar enterramientos, lo que provocaba “diferencias y enojos entre los vecinos”. Así lo pone de manifiesto Pedro Gutiérrez de Nájera, cura párroco de Getafe, en la visita que el 16 de septiembre de 1547 realizó el  doctor Borovia, visitador del Cardenal Siliceo.

Getafe pertenecía a la jurisdicción eclesiástica de la Mitra de Toledo; por lo tanto, el cura Pedro Gutiérrez y el mayordomo Hernando Abad solicitaron al cardenal don Juan Martínez Silíceo, Arzobispo de Toledo, diese licencia para hacer y proseguir la cabecera, crucero y dos colaterales de la iglesia.

El Arzobispo encargó el proyecto a Alonso de Covarrubias, maestro mayor de obras de Su Majestad, quien redactó en 1549 las condiciones para llevar a cabo las obras.

Las distintas fases de construcción y reconstrucción por las que pasó la Iglesia están recogidas en el Libro de Reedificación de la Iglesia de Santa María Magdalena.

Subasta de las obras para construir la iglesia de Santa María Magdalena

Subasta de la

obra de la iglesia

Adjudicación de las obras para construir la iglesia de Santa María Magdalena

Adjudicación de la

obra de la iglesia

El 4 de febrero de 1549, estando presentes el Cardenal Siliceo y Alonso de Covarrubias,  tuvo lugar en Toledo la subasta para adjudicar la obra de la iglesia parroquial de Getafe.

Se presentaron 5  licitadores: Juan Francés, Pedro de Gorechea, Juan Dias Blanco, Juan de Perea y Hernando Goncalez.  Juan Francés presentó la oferta inicial por la que se comprometía a  llevar a cabo la obra por 3.000 ducados de oro, los demás participantes en la subasta fueron rebajando esa oferta; sin embargo, Juan Francés presentó una nueva  comprometiéndose a realizar la obra por 2.800 ducados de oro. El remate fue suspendido hasta el día siguiente.

El 5 de febrero se continuó con la subasta, el Cardenal había delegado en el doctor Cristóbal Pérez, su confesor, quien después de realizar algunas aclaraciones solicitó a los oficiales que hiciesen nuevas ofertas. En el acto  se presentó el cantero Pedro de Velasco quien pidió ver la traza y condiciones. Parece ser que los asistentes no terminaban de ponerse de acuerdo ya que tuvieron que ser amonestados por Cristóbal Pérez en reiteradas ocasiones.

Al no haber nuevas ofertas la obra fue adjudicada a Juan Francés en  2.800 ducados de oro.

A continuación, ese mismo día, el Cardenal comunica a su visitador el doctor Borovia,  canónigo de Alcalá, que la obra había sido adjudicada a Juan Francés, y le daba instrucciones para que el adjudicatario depositase la correspondiente fianza; también se ordenaba el pago de dieciséis ducados de oro a Alonso de Covarrubias por la confección de la traza y las condiciones de la obra. La mitad de este importe debería ser asumido por Juan Francés y la otra mitad por la iglesia.

El día 7 de febrero Borovia da traslado al cura y al mayordomo de Getafe que la obra había sido adjudicada y les indica que vayan a la villa de Madrid y reciban de Juan Francés fianzas llanas.

En los documentos firmados durante los días 9 y 12 de febrero aparecen los nombres de los fiadores que responderían por Juan Francés, algunos con sus bienes como los pintores Alonso de Salamanca y Bartolomé Robles, otros con su trabajo como los albañiles y carpinteros Francisco González y Juan de Medina o el cantero Gómez Gasivon.

Solicitud para modificar las trazas de la iglesia de Santa María Magdalena

Solicitud modificar trazas

obras de la iglesia

Problemas iniciales

Cuando en Getafe se tuvo conocimiento de la magnitud de la obra y su presupuesto comenzaron a manifestar su desacuerdo. Al Visitador del Cardenal siempre se le había transmitido la necesidad de ampliar la iglesia pues se quedaba pequeña para el culto; así como que el pueblo, dado que los bienes de la iglesia eran escasos, estaría dispuesto a contribuir en su construcción bien aportando limosnas o ayudando a transportar materiales con sus carretas.

Pedro Gutiérrez, cura de Getafe, el abad mayordomo Juan de Hernando y los regidores Antón de Francisco y Juan de Seseña firmaron un escrito dirigido a don Juan Martínez Siliceo, arzobispo de Toledo, en el que manifiestan que posiblemente la obra no llegue a terminarse debido a su elevado coste.

En este escrito consideraron que tanto la nueva disposición de la iglesia, proyectada más ancha que la existente, como la utilización de piedra berroqueña, harían encarecer su construcción. Esta piedra se obtenía de las canteras de Colmenar, situadas a unos 55 km de Getafe, por esta razón no habría nadie que quisiese aportar sus mulas para ir a recogerla. Proponían alargar la iglesia, dejando el ancho actual y conservando las paredes; también que se utilizase para la construcción piedra traida de las canteras de Pinto, de esta manera se disminuía su coste y el pueblo vería la obra terminada antes del plazo previsto de 30 años.

La contestación del Arzobispo no se hizo esperar; el 23 de febrero de 1549, encarga a Borovia que él decida lo referente a la piedra a emplear, pero en cuanto a la traza y condiciones no deberá alterarse nada de lo previsto inicialmente.

Juan Francés comienza la construcción (1549-1551)

Los trabajos iniciales comenzarían a partir de marzo de 1549, y ya en junio, el doctor Borovia ordena que se le abone a Juan Francés la tercera parte de lo hecho hasta ese momento; así, el 10 de julio, el mayordomo de la iglesia le entrega 20 ducados de oro, el recibo fue firmado por Francisco Hernández en nombre de Juan Francés ya que éste no sabía firmar.

El siguiente pago se lleva a cabo el 23 de septiembre de ese mismo año; Juan Hernando le entrega 30 ducados de oro para ayuda en la compra de madera. El documento fue firmado ante Francisco Manzano, escribano de Getafe, y aparecen como testigos Blas Delgado y Baltasar Manzano.

En 1550 la obra realizada hasta la fecha es abonada a un hijo de Juan Francés, al no comparecer éste por encontrarse enfermo.

En la visita que en 1551 realiza el doctor Borovia se da cuenta del retraso que llevaban las obras, posiblemente Juan Francés había fallecido ese año.

Desde el inicio de las obras hasta que se hizo cargo de ellas un nuevo constructor había transcurrido una década. Durante ese tiempo, Juan Francés realizó los cimientos correspondientes a la primera traza y poco más. Así se deduce del documento que recoge  la liquidación que recibió Fray Diego de Medrano en nombre de la hija y heredera de Juan Francés, con la cual, se completaban los 76.200 maravedíes en que fue tasada la obra realizada por éste (aproximadamente unos 203 ducados de oro que equivalen al 7,25% de la obra adjudicada). Esta liquidación se realizó en el año 1564. (Martín y José María Sánchez González, 1998).

Trabajos de los maestros canteros cántabros (1560-1589)

Tras la muerte de Juan Francés, en 1551, parece ser que las obras estuvieron paradas o se hicieron a un ritmo mucho más lento.

Un nuevo maestro cantero originario del municipio de Voto (Cantabria), en la comarca de Trasmiera, se hizo cargo de la construcción, con él se abrió un periodo en el que tres constructores de origen cántabro trabajaron en la obra de la iglesia.

Juan Sanz (Sánchez) del Pozo (1560-1574)

Medición de la obra ejecutada en la iglesia Santa María Magdalena

Medición de las obras

1561

A partir de octubre de 1560 continuó la obra Juan Sanz (o Sánchez) del Pozo, maestro cantero posiblemente originario de la localidad de San Miguel de Aras, perteneciente al municipio de Voto y afincado en Cogolludo (Guadalajara), quien ya hacia 1540 había proyectado las trazas de la iglesia de Santa María de esa localidad (Juan Luis Perez Arribas, 2008). También se tiene conocimiento de que hasta su fallecimiento, en 1575, había dirigido la construcción de importantes edificios en la diócesis de Sigüenza, siendo nombrado en 1572 maestro de obras de la Catedral de esta localidad.

Un documento fechado el 23 de junio de 1561 deja constancia de que el cura Pedro Gutiérrez y  el maestro cantero Juan Sanz encargaron a Juan de Villalante que midiera la obra que hasta esa fecha habían realizado Juan Francés y sus hijos. Esta medición debió servir para ajustar el importe que se abonó en 1564 a la heredera del difunto maestro de obras.

Hernando del Pozo (1574-1587)

En 1574 se hizo cargo de la obra Hernando del Pozo, hijo de Juan Sanz. Esto mismo ocurrió en la iglesia de Cogolludo.

En el ámbito de la cantería las cesiones y traspasos de obras se regían por una serie de reglas legales, incluso en los testamentos de muchos de estos artífices se especifica la cesión de sus obras a maestros de su círculo profesional o a familiares del oficio. Estos constructores tenían una férrea hermandad y era frecuente que las obras pasasen a los familiares cercanos. Una vez fallecido el maestro, sus testamentarios son los encargados de acabar sus obras y de solucionar los problemas legales y responsabilidades adquiridas por el difunto (Begoña Alonso Ruiz, 1991).

Hernando trabajó también en algunos elementos de El Escorial y dirigió la nueva iglesia de Uceda hasta su muerte en 1587.

Pedro de Nates (1587-1589)

Pedro de Nates, afincado en Torrelaguna, fue el tercer maestro cántabro que trabajó en la iglesia de Getafe, era originario del Secadura, localidad que pertenece al municipio de Voto. Pertenecía a una nutrida familia de canteros en la cual destaca la figura de su hermano Juan de Nates. (Vicente Termes González de Riancho, 1949).

En su relación con Madrid, las primeras noticias que se tienen datan de 1582 trabajando junto a su hermano Juan en la obra del puente entre Galapagar y Torrelodones; con Hernando del Pozo ejerció de aparejador en la iglesia de Getafe (Martín y José M.ª Sánchez González, 1998).

En 1587 se hace cargo de la obra de la iglesia de la Magdalena muy posiblemente por sus relaciones de procedencia y taller (o cuadrilla) con los Del Pozo; como se ha comentado anteriormente esto era algo frecuente entre los canteros.

Intervino en algunas obras en El Escorial, en la iglesia de Torrelaguna y, en mayo de 1588, se le adjudicó la construcción del puente de Brunete (“El Sotillo”).

A su muerte, en diciembre de 1589, su hermano Juan debió hacerse cargo de las obras que dejó inacabadas, es de suponer que entre ellas la iglesia de Getafe.

Últimos trabajos (1590-1616)

De este periodo se tienen pocas noticias sobre las obras llevadas a cabo. En 1590 se procedió a la venta de algunas partidas de material sobrante de la obra.

El 23 de julio de 1614, Luis Bravo, maestro de obras getafense, procedió a colocar los andamios que habrían de servir para construir las bóvedas de la capilla mayor y de las colaterales (Martín y José M.ª Sánchez González, 1998)

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